Maldito extranjero
En agosto del año pasado, alrededor de la medianoche, me tocó entregar un pedido en una zona apartada, oscura y solitaria, aunque eso no es extraño en esta zona, hay mucha gente viviendo en las afueras, en calles muy obscuras y solitarias. El restaurante estaba a más de veinte minutos de distancia. Aun así, cumplí con mi labor como siempre...



