Se desbordó la torre
Cuando la autoridad se enfrenta al caos dentro de los muros

- Señor Director, se desbordó la torre, tomaron el administrativo.
Todos se miraron las caras y el Comandante Mantovani le dijo a sus oficiales - Alisten al personal, vamos para adentro otra vez.
El Coronel a cargo de los comandos también mandó a formar a su personal y dijo - Nosotros también participaremos.
En la formación, cuando se les notificaron las órdenes, se oyó una voz que dijo "estábamos por sentarnos a comer". El Coronel respondió:
- ¿Usted comió ayer? - y sin esperar respuesta continuó - Pues ya comió. Alisten las tanquetas y pónganlas en la entrada del penal.
Mantovani dijo entonces - Director, espérenos acá, que vamos a entrar.
- Negativo comandante, Voy con ustedes, esta es mi cárcel, tengo que ir de primero.
- ¿Usted sabe operar con las tanquetas?
- Soy de infantería, nosotros inventamos la técnica de operar con blindados. Además la infantería es "echar mucho plomo y seguir adelante".
Las tanquetas se posicionaron en la entrada de vehículos de la cárcel y detrás de cada uno se ubicaron dos columnas de guardias nacionales. Marcos se ubicó de primero en una de las columnas y esperó órdenes. El Coronel ubicó a sus comandos, especialmente al francotirador. Cuando estuvo todo el personal listo, se dio la orden de avanzar.
La tanqueta comenzó a avanzar muy lentamente, a paso de hombre, mientras que las columnas de guardias avanzaban, cubiertas por los vehículos. Cuando avanzaron lo suficiente como para tener a la vista la torre y no tener el edificio administrativo en el medio, comenzó una lluvia de balas desde la torre. De inmediato, las tanquetas cruzaron, para ponerse de lado hacia la torre y ofrecer una mejor cobertura a los guardias que protegía.
Marcos de inmediato pegó la espalda de la tanqueta y se agachó, asegurándose de proteger la cabeza de cualquier bala. Los balazos se oían cuando impactaban en el blindaje de las tanquetas. En eso, uno de los guardias le dijo:
- ¿Está asustado Director?
- Ni el Coronel ni yo podemos retroceder, ustedes pueden huir, pero nosotros no, si lo hacemos se pierde todo. Y sí, por supuesto que estoy asustado, nos están disparando, el que no sienta miedo es un psicópata peligroso, pero la adrenalina y el sentido del deber nos mantienen acá, como a cualquier soldado.