¿Por qué Ninjas y Tengus terminaron compartiendo el mismo universo?

04.10.2026

En el Japón feudal, un enemigo al que no se podía ver ni escuchar fácilmente tenía una ventaja que iba mucho más allá de sus armas.

  

Los ninjas desarrollaron técnicas de infiltración, ocultamiento y desplazamiento silencioso que les permitían actuar especialmente bien durante la noche. Para quienes desconocían esas técnicas, algunas de sus acciones podían resultar difíciles de explicar. Y cuando algo parece inexplicable, las supersticiones y las leyendas pueden proporcionar respuestas.


En la tradición japonesa existían los Tengus, seres sobrenaturales asociados con las montañas, los bosques y las artes guerreras. No resulta difícil comprender cómo la imagen de aquellos hombres capaces de aparecer y desaparecer en la oscuridad terminó relacionándose con seres que, según las creencias populares, pertenecían precisamente a ese mundo.


Los ninjas tenían pocas razones para combatir esa reputación. Por el contrario, procuraban aprovecharla y alimentarla. El miedo también era un arma.


Un centinela que cree estar buscando a un hombre intentará encontrarlo y combatirlo. Pero si comienza a pensar que aquello que se mueve entre los árboles es un demonio contra el que quizá sus armas no sirven, ya no lucha solamente contra un enemigo. Lucha también contra su propio miedo.


Había, sin embargo, un riesgo. Esa misma creencia que podía favorecer al ninja mientras permaneciera oculto podía volverse contra él si era capturado. Entonces podía dejar de ser visto simplemente como un guerrero enemigo para convertirse, ante quienes creían aquellas historias, en la representación humana de algo sobrenatural. El miedo podía transformarse en odio y en venganza contra el supuesto demonio.


Ese encuentro entre técnicas reales, guerra psicológica, superstición y leyenda fue uno de los puntos de partida de "Tengus en la noche", el primero de los cuatro relatos de Cuando el infierno despierta. En el propio cuento, los enemigos están convencidos de que los ninjas y los Tengus están relacionados, precisamente porque esa parece ser la única explicación posible para sus hazañas.

 

Mi relación con esta historia es, además, personal. Practiqué ninjutsu y durante años he estudiado la cultura y la filosofía japonesas. Mi Sensei me llamaba "el Tengu". El clan de Togakure, alrededor del cual construí el relato, existe realmente y a él perteneció mi Sensei.

 

Para convertir todo aquello en una historia de terror solo necesitaba cambiar una cosa.


¿Y si esta vez la leyenda fuera cierta?
LA REALIDAD TIENE SUS HORRORES.

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