Los novatos en acción
El entusiasmo da resultados

- Acá hay algo, señor Director…
- Mire esto señor Sub Director…
- Ravell, conseguí algo…
- Muchachos, miren esto…
- Se cayeron con los kilos, acá hay droga…
- Epa, un revólver, tenías razón Ravell…
- Señor Sub Director, mi primera incautación, un par de chopos…
- Voy a ser el número uno, señor Director, mire, encontré una granada…
Las informaciones llegaban con mucha regularidad. Se había corrido entre los reclusos que el Director cumplía, si las informaciones eran buenas, recibirían su recompensa, sin falta, y serían protegidos, nadie sabría jamás de dónde salían las informaciones. El cuidadoso trabajo de los custodios, que revisaban con cuidado, sin romper sus propiedades ni deteriorarlas, al arrojarlas al suelo y pisarlas, hacía que los reclusos respetaran a los custodios y no se elevase demasiado el nivel de disgusto por las continuas requisas. Nunca pasaba más de tres días entre una requisa y otra. Rara vez transcurrían más de 48 horas sin que se hiciese una requisa. Hubo días que se hacía más de una requisa.
Algunas veces la incautación era pequeña, unas pocas porciones de drogas, algunos chuzos, pero esos resultados constantes cimentaron la confianza de los novatos y la fama de Marcos en el ministerio como Director. Las actas de incautación salían una tras otra, en los faxes del General Fonseca, el Coronel Carreras y el Coronel Pérez Sifontes. Las cifras de incautaciones subían como la espuma, y además de eso, las cifras de hechos de sangre se hundían como una piedra en el mar, no hubo más muertos en riñas, los heridos eran esporádicos y las fugas, desaparecieron como el humo, ya no hubo más fugas. Todos los meses, Yare estaba de primera en los récords de incautaciones, casi todos los meses incluso superaba a todas las otras cárceles juntas. Las gráficas en la pared de la dirección de prisiones eran impresionantes.