Hay cárceles que conocí desde los dos lados

25.10.2026

He conocido las cárceles desde posiciones muy diferentes.
Durante años trabajé dentro del sistema de seguridad y penitenciario venezolano. Llegué a dirigir una prisión. Conocí sus procedimientos, sus códigos, sus rutinas y también esa particular relación de poder que existe cuando una persona tiene las llaves y otra está detrás de una puerta que no puede abrir.
Muchos años después conocí esa puerta desde el otro lado.
Fui preso político durante cuatro años en Venezuela.
 
Por eso, cuando decidí escribir el cuarto relato de Cuando el infierno despierta, no necesitaba imaginar cómo se siente un lugar de detención desde cero. Tampoco quería contar mi propia historia otra vez. Quería escribir ficción.
Pero una ficción construida sobre una realidad que conozco.

El Vengador de Ultratumba transcurre en las mazmorras de los organismos represivos venezolanos. Los personajes y los acontecimientos del cuento son imaginarios, pero las circunstancias generales y muchos de los métodos que rodean la historia están inspirados en realidades que han sufrido presos políticos en lugares como la DGCIM, el SEBIN y otros centros de detención. Esa distinción aparece expresamente advertida al comienzo del relato.


Una prisión tiene una característica particularmente útil para una historia de terror: el poder parece estar perfectamente distribuido.
Uno tiene las llaves.
El otro está encerrado.
Uno decide cuándo se abre una puerta, cuándo se apaga una luz, cuándo alguien duerme, come, habla o permanece aislado.
El otro depende de esas decisiones.


El miedo, por lo tanto, normalmente circula en una sola dirección.
Y ahí apareció la pregunta que dio origen al cuento.
¿Qué tendría que ocurrir para que el miedo cambiara de lado?
No para que los presos escaparan.
No para que llegara alguien a rescatarlos.
Sino para que, una noche, aquellos acostumbrados a producir miedo comenzaran a sentirlo.
Y que las puertas, los pasillos, las celdas y la oscuridad que siempre habían utilizado para dominar a otros empezaran a funcionar también contra ellos.


De esa inversión nació el cuarto y último relato de Cuando el infierno despierta:
El Vengador de Ultratumba.
Una historia completamente ficticia construida alrededor de una realidad que no lo es.
Porque hay algo especialmente inquietante en imaginar a un torturador descubriendo, por primera vez, lo que significa tener miedo.

LA REALIDAD TIENE SUS HORRORES.
IMAGINE CUANDO APARECE LO IMPOSIBLE.

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