El miedo cambió de lado

28.10.2026
Durante años estuvieron acostumbrados a una certeza.
Ellos tenían las llaves.
Ellos decidían quién entraba en una celda, quién salía, quién era interrogado y hasta dónde podía llegar un interrogatorio. Del otro lado estaban los detenidos.
El miedo tenía una dirección perfectamente definida.
Hasta que Alejandro Ferrer murió.
Ferrer había sido un empresario exitoso. Cuando el régimen intentó utilizar su empresa para sus propios intereses, se negó. Primero llegaron las presiones. Después las amenazas. Finalmente, la maquinaria represiva hizo lo que sabía hacer: fue por él.
Pero su muerte no terminó la historia.
Dentro del centro de detención comenzaron a ocurrir cosas que nadie podía explicar.
Un ascensor parecía funcionar por su cuenta. Las luces titilaban. Se escuchaban susurros donde no había nadie. Algunos funcionarios sentían que estaban siendo observados. Otros comenzaron a experimentar un frío inexplicable.
Y después llegó algo mucho peor.
Los hombres acostumbrados a producir miedo comenzaron a tener miedo.
Uno de los torturadores, Jesús Méndez, terminó muerto después de caer desde una ventana. Había disparado varias veces antes de caer, aunque aparentemente estaba solo. Nadie pudo explicar a quién —o a qué— había disparado.
En los calabozos comenzaron a circular rumores.
Los presos llegaron a una conclusión diferente: Méndez no estaba huyendo de algo.
Estaba huyendo de alguien.
Ahí está la premisa de El Vengador de Ultratumba, cuarto y último relato de Cuando el infierno despierta.
Una historia ficticia ambientada en el universo de la represión política venezolana, construida sobre circunstancias y métodos que, a diferencia del fantasma, no pertenecen a la ficción.
En una historia tradicional de fantasmas, quienes permanecen vivos intentan escapar de aquello que ha regresado de la muerte.
Aquí quise invertir también esa lógica.
Porque Alejandro Ferrer ya no puede salir de aquellas mazmorras como salió de ellas cuando estaba vivo.
Pero quienes participaron en su destrucción tampoco pueden estar seguros de que él se haya ido.
Y poco a poco empiezan a descubrir algo que jamás imaginaron cuando cerraban las puertas de aquellas celdas:
tener las llaves no sirve de mucho cuando aquello que viene a buscarte ya no necesita abrir puertas.
El Vengador de Ultratumba cierra Cuando el infierno despierta.
Cuatro relatos. Cuatro escenarios. Cuatro formas diferentes de enfrentar a los vivos con aquello que racionalmente no debería existir.
Y en el último, por primera vez, quizá algunos de los vivos tengan más razones para temer a los muertos que los muertos a ellos.
El miedo cambió de lado.
LA REALIDAD TIENE SUS HORRORES.
IMAGINE CUANDO APARECE LO IMPOSIBLE.

YA DISPONIBLE EN AMAZON
https://amzn.eu/d/08GwZIqw
Share